Antes que nada voy a aclarar algo: la primera vez que vi esta película, el trailer la promocionaba como una aventura de viajes, desafíos, misterios ocultos y sueños a perseguir, además del software que le había llevado a Pixar AÑOS en desarrollar sólo para animar el pelo de Mérida (convengamos que la película fue anunciada en el 2008 como El Oso y El Arco). A fin de cuentas, entré al cine esperando ver uno de los éxitos más épicos de Disney y, siendo completamente sincera, salí con una decepción enorme. Hace poco, y muchísimo tiempo después de destrozar en críticas esta película, decidí volverla a ver. Después de varios años, sin tomar en cuenta el trailer y esperando la cosa más PATÉTICA de todas, descubrí que Brave no era tan mala como recordaba. De hecho, ni siquiera era mala, sino bastante buena. No era un éxito épico esperable de Disney, esa monstruosa empresa multimillonaria de la que uno espera lo mejor, pero era una más de sus películas con lindos mensajes.